El Premio Nobel. Cómo se elige

El Premio Nobel no sólo otorga dinero; también abre puertas a lujosas ceremonias (fotos gentiliza de Fundación Nobel)
Escribe Maximiliano Seitz de la BBC.El Premio Nobel es como una llave de oro. No sólo enriquece a cada ganador con casi un millón de dólares, sino que también abre las puertas de países, palacios y medios de comunicación. El que lo obtiene ve transformado cada aspecto de su vida (actos, palabras, ausencias y silencios) en hechos memorables.
Al instituir la distinción, Alfred Nobel, inventor de la dinamita y conocedor de cinco lenguas, dictaminó que se premiaría “a la obra más notable desde el punto de vista del idealismo”.
Claro que identificar ese idealismo exige un trabajo bien concreto: el ganador de cada disciplina surge de una investigación exhaustiva por parte de los comités de selección.
Un proceso largo y costoso
En cada uno de ellos trabajan decenas de personas, con un presupuesto total de unos cinco millones de dólares.
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El proceso de los premios es largo y costoso. |
El dinero proviene de la fortuna de Nobel, que se invierte constantemente para que no pierda valor. Todos los años, los comités de selección envían miles de cartas a científicos, miembros de academias y profesores universitarios de todo el mundo, pidiéndoles que nominen candidatos para el Nobel del año siguiente.
Las candidaturas deben llegar a cada jurado antes del 1º de febrero del año para el cual se solicita la nominación.
Reglas claras
Las reglas para acceder a la llave mágica son claras: nadie se puede postular a sí mismo y la sola sospecha de algo así les vale a los intrépidos la descalificación de por vida.
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Pablo Neruda ganó el Nobel de Literatura en 1971, en un proceso con reglas claras. |
Por otra parte, ningún apoyo político o gubernamental tiene relevancia.
Durante la primavera europea, se evalúa cada candidatura con la ayuda de expertos especialmente designados: la lista debe acotarse a unos pocos nombres.
Una vez conformada la lista de finalistas, ésta se envía a las instituciones que otorgan los premios, donde se efectúa una votación. Ya es octubre. Y los nombres de los afortunados no tardan en difundirse.
El consuelo
Algunos perdedores se quedan con el consuelo de una próxima nominación. Otros, con el de pertenecer al otro parnaso: el de los nunca premiados, donde están Kafka, Proust y Borges.
La ceremonia de entrega del premio se realiza el 10 de diciembre porque ese día se conmemora la muerte de Alfred Nobel.
La distinción es triple: una medalla y un diploma, además del dinero.
Para algunos, esta distinción concede cierta inmortalidad y para otros, como T. S. Eliot, “es un billete para la tumba”.

